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Tamagochización

Escrito por Juan M. García. Vie, 11/11/2005 - 18:30. Azuaga.
Bitácora semanal

Una semana más o menos. Después de la corta semana anterior, esta ha vuelto la normalidad (o casi).

El día más cargado de acontecimientos de toda la semana fue el martes, en el que convivió una huelga de alumnos con una etapa más de la modernización del instituto.

Como decía, el martes los alumnos hicieron huelga. Aunque ni ellos mismos sabían muy bien los motivos. Como suele suceder en estos casos, el día anterior fue un poco ajetreado: los alumnos preguntaban y se preguntaban si debían acudir a la huelga o no. Cuando me interesé por los motivos de la movilización, apenas un puñado de alumnos supo dar algún motivo, alguno tan peregrino como es que han puesto un cartel en un pasillo. Cosas veredes, Sancho, como dirían en El Quijote.

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Una semana entretenida

Escrito por Juan M. García. Vie, 04/11/2005 - 18:30. Azuaga.
Bitácora semanal

En otras circunstancias, tres días dan para muy poco. En otras, como ha ocurrido esta semana, hay mucho que contar.

Para empezar, la semana laboral empezó el miércoles (hay que ver cómo se agradecen estos días de fiesta, aunque sólo sea por sacar trabajo adelante).

Durante las tardes del miércoles y del jueves hicimos la evaluación inicial de los cursos. Quizás sea algo tarde, pero ahí está la sabiduría popular que nos dice que más vale tarde que nunca y que nunca es tarde si la dicha es buena (de este último hay una versión bastante más irreverente, que no reproduciré por respeto al lector).

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Exhausto

Escrito por Juan M. García. Vie, 28/10/2005 - 18:30. Azuaga.
Bitácora semanal

Esta semana se me ha hecho más larga que un día sin pan, que la lista de los Reyes Godos, que las listas de espera de la Seguridad Social y que la ristra de nombres del primer nieto del rey. Y es que esa doble vida de clases para alumnos por las mañanas y para profesores por las tardes es demasiado ajetreada. Sólo espero que la relación de la carga de trabajo en función del tiempo esté definida por una función senoidal, y si he alcanzado un pico esta semana no queda más remedio que las siguientes sean más relajadas.

La vida en el instituto ha venido marcada por la semana del libro, por la que han pasado todos los grupos. En el apartado de anécdotas, diré que me tocó abrir la veda acompañando a un grupo de alumnos de 2º de ESO. Afortunadamente, y aunque la lectura no sea una de las aficiones más habituales, sí que hay un nutrido grupo de alumnos que han adquirido el hábito de la lectura. Como decía el otro, Que Dios se lo conserve durante muchos años.

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A Stressful Week

Escrito por Juan M. García. Vie, 21/10/2005 - 22:30. Azuaga.
Bitácora semanal

Vaya semanita. ¡Qué estrés!

Ha pasado otra semana y parece que haya tenido 10 días. Desde luego, no he tenido tiempo de aburrirme y he llegado al viernes con la sensación de haber trabajado más que nunca y también de haberme dejado en el tintero mucho más que otras semanas. Además, ha habido de todo un poco.

El lunes por fin arrancaron las clases en la Escuela de Idiomas (los incrédulos remítanse al título de este artículo). De momento, va bien porque consigo seguir bien las clases y los ejercicios me parecen sencillos. No obstante, me tengo que autoimponer un par de peros: he de mejorar en conversación y tengo que procurar faltar lo menos posible (esto va a ser más difícil de conseguir, pero haré todo lo que esté en mi mano). Las tardes que he librado en la Escuela de Idiomas se las he dedicado al curso de portales web en el que ando metido (sinceramente, hemos conseguido avanzar más de lo que esperaba, si bien mientras más avanzamos más cerca veo el final del curso y más prisas me entran por intentar explicarlo todo).

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Semana breve, pero intensa

Escrito por Juan M. García. Vie, 14/10/2005 - 18:30. Azuaga.
Bitácora semanal

Otra semana más o menos (interprétese lo primero en caso de pacientes optimistas para los que esa semana represente una experiencia vital y lo segundo para los optimistas que ven cada vez más cerca las vacaciones; los pesimistas absténganse de interpretaciones y procedan a llenar la botella hasta que la vean medio llena).

En este caso, la semana ha sido convulsa. La fiesta de la hispanidad, situada estratégicamente un miércoles para evitar las tentaciones de los constructores de puentes, ha marcado el devenir de esta nueva etapa.

Junto antes de comenzar la fiesta, hice el primer examen del curso. Lo redacté inmerso en un mar de dudas, cuestionándome todo muchas veces: que si esta pregunta está puesta a mala idea, que si esta otra es prácticamente un regalo, que si esta de allá no me acaba de convencer. Como casi todo en la vida, no quedé plenamente satisfecho con el examen, pero no me parecía demasiado malo. Alcanzado el equilibrio y después de hacer el examen para cerciorarme de que era posible contestar al mismo en un tiempo razonable (entre cuatro y cinco veces menos del que voy a conceder a los alumnos), tocaba realizar la prueba e interpretar los resultados. El examen en sí no tuvo mucha historia y tras las correcciones, el análisis de los resultados. Una buena campana de Gauss cuyo extremo izquierdo anda rozando el aprobado y el derecho toca la máxima nota.